Hace mucho que no me siento a escribir. Escucho el ruido de las teclas y me gusta, y siento miedo de que no salga nada interesante. Pero algo va a salir, y va a salir de mí. De mi interior. Probablemente de mi garganta. Ansiedad, angustia o una mezcla de las dos. Últimamente me siento dividido en muchas partes de mí que conviven al mismo tiempo. Lamentablemente no alternan entre sí tomando el protagonismo de la que es mi vida, sino que están al mismo tiempo. Contento por esto, ansioso por esto, triste por esto otro. Esta sensación -que vendría a ser como ese no-color que se ve al mezclar varios tipos de pinturas, que van armando líneas de distintos colores tocándose unos a otros y modificándose entre sí- es como la garganta del díablo en Cataratas, un pozo increíblemente profundo en el que ingresa un potente caudal de agua sin césar, sin descanso pero que nunca se colma. Un fondo inexistente. Un vacío, pero que se rellena, si es que se puede rellenar el vacío. Una soga, Felipe. Una soga para tirar necesitás. Aparece una, tirás, decís “listo”… y de nuevo la garganta del diablo. “No era eso”. Es en este preciso instante en el que tomo consciencia de algo no tan curioso: releo las primeras líneas, en las que escribí que algo iba a salir “de mi garganta” y luego la imagen de lo que siento es la “garganta del diablo”. Qué básico. Qué burdo. Poca sutileza, la verdad. Necesito una acción que no sea hablar, que no sea pensar, pero que sea lenguaje. Que sea poner en palabras, que sea ordenar ideas, que sea encontrar sentido, que sea entender. Tampoco quiero que sea una acción productiva, porque ¿producir qué? y además estoy harto del afán por el resultado. Me la paso hablando de disfrutar el proceso, pero este proceso de garganta del diablo, de colores que se mezclan, de voces que aturden está bastante alejado de mi idea de disfrute. Es que creo que estas voces que escucho y estos colores que se mezclan son nuevos, y eso me aterra, lo que se está cocinando ahora, que no sé si es dulce, salado, amargo. Es algo nuevo, tal vez un nuevo yo.