Hoy me dijeron que en la vida eran necesarias estas dos cosas: resistir y reciclar.
No sé cuán fácil es entender ese concepto, no sé el grado de comprensión que yo tengo al respecto, pero tiene mucho sentido.
Que curiosa la vida, que pasa muy rápido, pero, a veces, si la dejamos, nos muestra fotogramas. De las distintas etapas, de los distintos momentos, de cómo éramos antes y cómo somos ahora, etcétera.
Si bien siempre me consideré racional sería necio negar que hay cosas de la vida que no tienen explicación. Un encuentro en el subte, la palabra adecuada el día correcto, la aparición de un pasado lejano y no vivido personalmente en el discurso de un tercero, y tantas otras.
Juzgamos un momento como bueno o malo. Y luego, en perspectiva, todo puede ser diferente. Vengo cuestionando el sentido de la vida hace varios meses y hoy creo que no lo tiene. Que no hay secreto. Que es más simple. Que la vida se vive o no se vive. Y no se puede vivir a medias. No se puede estar medio embarazada. Y es en este vivir que ocurren una serie de eventos y sucesos que van armando la biografía de cada uno de nosotros.
Siempre tuve curiosidad por el accidente en las vidas de personas que admiro, lo no esperado, lo que pasa y modifica lo que sigue. Qué hubiera sido de Frida Kahlo sin el accidente, qué hubiera sido de Van Gogh sin la locura, qué hubiera sido de tantos sin la depresión, sin la muerte apresurada, etc.
Un día estoy estudiando una carrera que no me gusta, porque definí en terapia que para mí era importante terminarla aunque no me gustara; y al otro día tengo un título. Una herramienta para continuar la vida, para seguir.
Un día decido hacer un seminario de dos días de actuación en Buenos Aires, y al otro vivo en esa ciudad, leo con pasión sobre el tema, voy al teatro, etc.
Un día mi mamá me compra zapatillas en la feria, y la pipita Nike se sale en el primer uso y siento vergüenza. Al otro día lo recuerdo con orgullo, con autoridad, con firmeza.
Un día me la juego por amor y al otro día me estampo la cabeza contra la pared. Se me cae el mundo abajo.
Lo interesante de la vida, es que siempre nos da un día más. En realidad no siempre… Ese es el problema.
Pero en el mientras tanto, cuando creemos que contamos con todos esos días más, tenemos infinitas oportunidades de resistir y reciclar. De elegir quiénes queremos ser y hacerlo. Definir valores y actuar en consecuencia.
Hoy es un día que no voy a olvidar nunca. Y lloro, me río, me enojo, descanso, todo al mismo tiempo, todo en un mismo cuerpo, todo en un mismo espacio y en diferentes capas.
Hoy, que podría estar abajo, le encuentro sentido a la vida. O le encuentro el sinsentido. Y siento la alegría de estar vivo, de percibir el aire entrando a mi organismo, de ver a los otros a los ojos, de saber que mi vida no es en vano, que hay algo que está ocurriendo, algo que no va a parar, que voy a resistir y reciclar las veces que seas necesarias, hasta el último aliento.