En definitiva para qué venimos a esta vida? Qué pasaría si no perdiéramos el tiempo discutiendo, fingiendo, especulando. Qué pasaría si en lugar de quedarnos con el “y si hubiera” nos la jugáramos a fondo, confiando en lo qué pasa en el momento, rompiendo de una vez por todas la condena a repetir para siempre la historia ya sea por semejanza o por oposición.
Nos la pasamos analizando los comportamientos… buscando normas para entender el por qué suceden las cosas. Desechamos una teoría, llega otra y nos aferramos a ella, y ese es un ciclo que no se termina nunca. Ya creímos que la tierra era cuadrada, que era plana, ahora esférica… ¿quién sabe que vamos a creer mañana? En definitiva damos por verdad algo que es sólo un acuerdo entre la mayoría… y los locos son los que se quedan solos con una única verdad… Por qué no escuchamos a los locos? Por qué no buscamos ser un poco más locos? Por qué no ser más auténticos? A veces preferimos crearnos una ficción para ser felices en lugar de ver qué hacemos con la realidad que nos toca para encontrar la felicidad ahí.
Nos hacen creer que necesitamos algo que no tenemos y que estar orgullosos de nuestros logros está mal, es pedante, es soberbia, es pecado. Tenemos todo lo que necesitamos y lo tenemos ahora. No hay una forma de hacer las cosas, no hay una receta ni tampoco existe hacerlo mal. Hay que hacerlo y punto.
Hasta cuándo vamos a perder el tiempo? Cada segundo es único e irrepetible, y no vuelve eh. Ahora pasó uno (pausa), ahora otro. (pausa). Uno más. Otro.
Por qué no saltar al vacío y ver qué pasa, sin adelantarnos. Por qué no eliminar todo tipo de etiquetas? Por qué no romper con lo establecido? Por qué no gozar libremente sin sentir culpa por eso? Por qué no desnudos?