Estar. Creo que debe ser el primer verbo que se aprende al estudiar un nuevo idioma, pero sin embargo hay una distancia enorme entre el simple hecho de ocupar un lugar en el espacio y tomar real consciencia de lo que sucede.

Dicen que no hay mejor momento que el ahora, sin embargo, me produce una pena inconmensurable el hecho de no tener recuerdos claros de momentos que fueron muy importantes para mí. No tengo recuerdos en mi mente y tampoco evidencia fotográfica, por el simple hecho de dar por sentado que si me estaba pasando a mí, era algo totalmente accesible para todo el mundo, que no merecía tanto alboroto.

Ciudades, escenarios, camarines, hoteles dudosos, restaurantes, desayunos en los que comíamos como si no hubiera un mañana. Conocer nuevas ciudades, gracias al teatro. Charlas en árboles, “el piso es lava”, complicidad, risas infinitas, juegos de ruta, dormir viajando. Todo en una gran penumbra en la que se me hace difícil distinguir lo real de lo inventado, de lo posible. Al mismo tiempo, alcohol, vida social, eventos. Al mismo tiempo, exigencia, dos trabajos más, clases, lectura, actividad física.

La importancia no está en el evento en sí, sino en lo que me pasa ahora con esta nebulosa, que me duele como un puñal. Aparecen las preguntas… ¿Dónde estaba mi cabeza? ¿En qué le erré? ¿Por qué no me puedo acordar de cómo me sentía en ese momento? No me acuerdo de lo que pasaba y tampoco me acuerdo de lo que sentía.

No es que comulgue con la frase “todo tiempo pasado fue mejor”. Por el contrario, creo que tengo más tendencia a la ansiedad por el avenir que nostalgia por lo que ya fue. De todas maneras, estas nubes duelen. Tal vez porque sé que no van a volver. Tal vez porque siento que gaste vida sin vivir realmente y tengo la idea de que podría haberlo disfrutado mucho más, aunque si lo pienso mejor no tener recuerdos no significa no haberlo disfrutado. Y ahora me enrosco de nuevo, acabo de desbloquear otro nivel: ¿Qué preferís… vivir el presente o recordar vívidamente el pasado?

Porque todo “ahora” al segundo ya es pasado, y sin quererlo volví al principio, aunque confieso sentirme más libre preso en estas cuestiones sobre el tiempo y el registro. Escribir para buscar respuestas siempre me llena de preguntas.