De confianza. “Dicho de una persona: Con quien se tiene trato íntimo o familiar”.

Yo confío, tú confías, él/ella confía, nosotros confiamos, ustedes confían, ellos confían.

Cuántas veces mantener una relación amorosa nos hace confundirnos a punto tal de no distinguir entre la confianza, la familiaridad o cercanía transitoria, con la confidencia. La confidencia es la acción de confiar reservada o secretamente algo a una persona de confianza.

Aviso que voy a hablar en primera persona del plural, para no sentirme tan sólo en esta.

¿No les pasa que empiezan a estar con alguien, y secretos que alguien les confió a ustedes, pasan a ser de la pareja? Por ejemplo recuerdo hablar problemas de amigos, que me pidieron ayuda o recurrieron a mí. En un afán de compartirlo todo perdí totalmente la noción de confidencialidad, creyendo ingenuamente que el simple hecho de formar parte de una nueva célula formada por dos personas hacía que lo normal fuera eso. Realmente no veía otra posibilidad.

Hoy, en retrospectiva, miro la foto de mi vida y veo quiénes están hoy y quienes no están más. Cuánta confidencialidad derramada en personas de pseudoconfianza en un momento que ya no es tal. Y acá no solo hablo de parejas, hablo de amigos del momento, de compañeros de trabajo, de cualquier tipo de relación de confianza.

Pareciera, por supuesto para mí, que se creaba la idea de una confidencialidad colectiva que se depositaba en el otro reafirmando nuestra relación. Algo que al tomar un minuto para pensarlo carece de sentido, pero que de todas formas veo mucho de eso hoy en día.

En un instante la entrega es completa, y al otro ya no existe. Con el tiempo aprendí a tener secretos. A mantenerlos en secreto. A disfrutar de tenerlos y disfrutar de que sean sólo míos.

Es que sólo es secreto aquello que se mantiene en reserva total y propia. Al compartir un secreto, este se transforma, cambia de calidad o de valor. ¿Cuántos de mis “secretos” habrán sido contados a las personas de confianza de mis confidentes?. Que miedo, ¿No?

Creo que he desarrollado un texto de alta complejidad, no por el contenido sino por la desorganización. Es que aún no concibo del todo la diferencia entre la confidencialidad y la confianza. No puedo separarlas del todo en lo teórico, imagínense en lo práctico, en el día a día.

Más pienso en el tema y más interrogantes surgen. Ahí, en la duda, aparece el entusiasmo, por saber, por conocer, por aprender algo nuevo, simple o complejo, pero nuevo. ¿Habrá estudios hechos al respecto? ¿Habrá cambiado esto en las distintas épocas? ¿Cambiará de acuerdo al contexto socioeconómico?

La vida me llena de estos pequeños interrogantes que a su vez me llenan de vida. Y eso es una dicha porque el día en el que pierda la curiosidad, en el que no me pregunte nada, no estaré más.