Que disparatado es tomarse un segundo para pensar todas las cosas que tuvieron que pasar para que hoy seamos quienes somos. Encuentros, desencuentros, peleas, coincidencias, accidentes, gente tóxica, muertes, nacimientos, comienzos, fines, etc. Todo hizo que seamos lo que somos hoy. Y todo lo que va ocurriendo en el presente va moldeando la historia de nuestras vidas.
Si cualquier detalle de estas situaciones hubiera sido diferente hoy seríamos personas diferentes.
Todas las decisiones que tomamos inevitablemente, momento a momento, van agregando materiales a nuestra escultura histórica. Podríamos pensar que si arrancamos como un cubo de arcilla, para llegar a la forma que tenemos hoy pudieron haberse dado diversas operaciones. Golpes duros, generando desplazamiento de la masa; adhesión de material, sustracción de material, cambio de color, etc.
¿No les pasa que a veces toman una decisión sin saber muy bien por qué, como por ejemplo quedarse en su casa un rato más, y acto seguido hay una consecuencia como ver algo que no hubieran visto si se hubieran ido antes?
A mí me resuena más con los encuentros. Cuántas cosas tienen que darse para que dos personas se encuentren sin planearlo en el mismo lugar, al mismo momento. Tomar caminos diferentes, hacerlo en diferentes horarios, entrar a un negocio, no cruzar miradas; son muchas más las probabilidades de no encontrarse y sin embargo ocurre el encuentro.
También me pregunto si habrá encuentros y descubrimientos que me pierdo por no estar atento, o por tomar una decisión. Por ejemplo, si no estuviera escribiendo esto en soledad y lo hiciera en un bar ¿qué posibilidades nuevas habría? O si dejara reposar esta idea en vez de lanzarla como un vómito ¿no podría escribir algo mejor?
El tiempo y el espacio operan siempre, están en todo, aunque no lo veamos a veces. No sé que preferiría… Continuar siendo sorprendido por lo inesperado o tener algún tipo de control sobre lo que puede o no ocurrir…
Creo que mientras tanto la mejor respuesta a la pregunta ¿Cuándo? y ¿Dónde? va a ser «aquí y ahora». Dejar de navegar a la deriva del tiempo y el espacio para empezar a ser el escultor, para ensuciarme las manos con la arcilla y empezar a automodelarme, aunque vengan las inevitables operaciones. Si me van a agarrar que sea con las manos en la masa.